Reflexiones

Preocupación

Normalmente parezco un ser despreocupado e indiferente de lo que sucede a su alrededor. Pero, si existiera una ley para etiquetar a las personas, les casi aseguro que mi etiqueta sería ‘la preocupada’. Es inevitable, cuando estoy preocupada, todo mi cuerpo lo siente, mi nuca en especial. La tensión se cobija justo arriba del lado posterior de mi cuello. Y es precisamente en ese momento, cuando me empiezan a saltar o atormentar las ideas. Entonces empiezo a hacer locura y media (esta entrada, por ejemplo).

Mi primera locura para soltar la preocupación es, bueno ya les dije, escribir. Tengo que liberar todos los pensamientos de cualquier forma: escrita o hablada. Es por eso que creé este blog, escribo uno que otro manuscrito, traduzco o dicto clases. Además de vomitar mi cúmulo de pensamientos, hago lo que me gusta: escribir y parlotear.

Si lo primero no funciona, empieza mi manía loca por entrar a las redes sociales. Meme tras meme. Comentarios tras comentario. Like tras like. Stalkeo tras stalkeo. No ayuda mucho, pero al menos hace darme cuenta de que allá afuera hay gente más preocupada y loca que yo.

Si mis dos primeras opciones fallan, mi tercer intento se enfoca en el desgaste físico. Y como soy hincha del orden y minimalismo (gracias konmari), me pongo el delantal y empiezo a ordenar y limpiar. Me exploto hasta que mi cuerpo huele muy mal y está muy cansado, con energías suficientes solo para darme un baño de agua caliente y echarme a dormir. Mientras duermo, no pienso. Bueno algunas veces.

Pero, si a la tercera no fue la vencida, entonces me entrego a la vida loca. Amigos van, amigos vienen; comida va, comida viene; botellas van, botellas vienen. Esto no resuelve mucho la preocupación, pero al menos me da una terrible resaca que me empuja nuevamente al sueño letargado sin muchos pensamientos conscientes en mi cabeza.

Finalmente, llega la hora de enfrentarme a ella. La preocupación y yo. Cara a cara. Un tete a tete despiadado. Cada parte tiene sus argumentos: la preocupación exalta su existencia, mientras que mi yo interior reflexiona y se da cuenta de que algunas ‘preocupaciones’ no lo son realmente. Es en ese momento en que la carga en mi nuca baja. Mi ritmo cardiaco se regula, me desacelero y la esperanza existencial vuelve a mí.

Con todo ello, también llegan las soluciones a las PREOCUPACIONES reales.

Vuelve el equilibrio.

Anuncios

4 comentarios

  1. A mí me ha preocupada cuando leí que si tendrías una etiqueta sería “la preocupada”, jaja. Y me dije: oh, por dios, vamos por el mismo camino. Y comparto algunas de tus hazañas, la limpieza en especial. Se me da por reorganizar todo y hacer limpieza profunda. Hasta que no queda más ni un rastro de polvo al alcance de mi vista ni energía en mi cuerpo.

    Le gusta a 1 persona

  2. Oye pues muy bien explicado, porque creo que detalles aparte, ese es el proceso normal de “los preocupados” .
    Yo también vomito en algún papel o en una hoja de Word las cosas que me pasan por la mente, también acudió al ejercicio físico para descargar adrenalina ( aunque menos de lo que debería) y también parloteo, como tú dices.
    Al final somos todos seres humanos y nos asustan a casi todos las mismas cosas.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s