Reseñas de libros

#Reseña: “Cordillera negra” de Óscar Colchado Lucio

Yo estuve en una librería hace algunas semanas porque estaban haciendo algo así como un ‘cierra puertas’ y un buen número de títulos estaban costando diez soles cada uno (entre tres y cuatro dólares). Una verdadera ganga en un país en donde los libros son muy caros. Ahí encontré a este ejemplar, escondido, como esperando por mí. Lo tomé, lo volteé, lo olí. A los pocos minutos lo estaba pagando en la caja.

Camino a casa, lo saqué de la bolsa y lo iba mirando mientras pensaba: ¿por qué lo he comprado? Realmente no soy muy aficionada de la literatura indigenista. Es decir, me gusta, pero jamás había comprado un libro de este tipo. Los libros similares que he leído me han sido impuestos, o me los compraron mis padres en mis años escolares.

Miré al cielo y reflexioné un poco: ¿qué es lo que realmente no me atrae de este tipo de libros? Podría ser la extraña sintaxis pegada a la del quechua que usan los autores, la cosmovisión y estilo de vida andina con la que no me he sentido muy identificada, a pesar de ser peruana.

Pero… fue justo por eso que yo me relajé y me tomé un año sabático para recorrer mi país (algún día escribiré sobre aquella aventura) e involucrarme en esa otra realidad adyacente a la de Lima, yo quería descentralizar mi mente. Además, mi padre nació en Puno (aunque creció entre Arequipa y Lima) y tengo familiares que aún viven en la sierra (aunque aún los estoy conociendo). Diablos, ¿por qué yo me sentía tan alejada de todo esto?

Soy mestiza en un país en donde serlo es el común denominador, y a pesar de haber viajado, conocido, comido y convivido con locales en las diversas regiones de mi país, yo aún no podía abandonar mi mundo cerrado que estaba acostumbrado al ruido, al tráfico, a la humedad y al rico movimiento del cuerpo cuando suena una salsa en la radio en un barrio limeño o chalaco. Podría culpar a mi madre en esta parte, pero sé que ella, desde el más allá, no me perdonaría nunca.

Sin más vueltas que dar en mi cabeza, abrí la puerta de mi casa, me preparé café y me enredé entre mis cobijas mientras sostenía el libro entre mis manos. Sería una larga noche. Estaba a punto de reconciliarme con mi otro lado. Realmente lo disfruté.

Este es un libro de historias, algunas interesantes y algunas pocas no tanto (para mi gusto). El autor, usando un estilo de redacción puramente andino, te transporta a la cosmovisión y vida andina peruana en cada uno de sus relatos. Pienso que la sencillez, la autenticidad y la fantasía caracterizan a este libro. Además, incluye un útil glosario para entender algunos términos de origen quechua que aparecen reiteradamente en los cuentos.

No lo enlistaré entre mis favoritos (tengo que ser sincera), pero definitivamente, siento que me ha acercado más a este tipo de literatura.

Y, sin ánimos de ser una odiosa spoiler, les contaré que me ha encantado el relato ‘kuya kuya’ de la página 97. Ya saben, soy una romántica sin remedio.

Buen libro, recomendable.

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