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Celebremos todos #8DeMarzo

Las mujeres y los hombres definitivamente no somos iguales. Yo, al menos, no quiero ser igual a un hombre y asumo que un hombre no quiere ser igual a una mujer.

Y, entonces, ¿eso de la igualdad de género? Creo que debería replantearse ese tema.

Pienso que las mujeres tenemos muchísimas características que nos podrían empoderar como lo que verdaderamente somos, mujeres. No necesitamos demostrarle a nadie de que podemos arreglar un auto del mismo modo que lo haría un hombre. Con esto no dejo la más mínima duda de que una mujer lo pueda hacer, si es lo que verdaderamente desea hacer, con esto quisiera que algunos hombres y mujeres entiendan que no necesitan ser más masculinos o femeninos o antagonistas de su propia naturaleza de género para reinvindicarse o empoderarse.

Creo coincidir con algunas mujeres, con las que he conversado, en que nosotras no pedimos ni aspiramos a ser iguales a los hombres. Solo exigimos el respeto y reconocimiento de nuestros derechos naturales y constitucionales, el respeto a nuestra naturaleza femenina, el respeto a nuestros sentimientos, anhelos, sueños, fortalezas, capacidades y habilidades.

A diario veo, oigo o leo acerca de feminicidios, agresiones, violación de derechos de todo tipo, acoso callejero, cosificación sexual de nuestra feminidad. Algunos, practicamente nos condenan a la mera crianza de los hijos y al amor incondicional hacia el marido. Ojo, no digo que esté mal. Es más, ser madre y amante es una de las experiencias que más despierta nuestro espíritu divino femenino. Pero, al igual que ustedes, mis queridos hombres, también deseamos ir más allá.

Deseamos vivir en libertad de pensamiento y sin miedos al caminar por las calles. Deseamos trabajar en lo que nos apasiona y ser remuneradas de manera justa. Deseamos amar con locura sin recibir violencia en respuesta. Deseamos que los hombres también tengan el derecho de tener sueños “femeninos”. Deseamos que ellos también puedan bailar ballet, estudiar enfermería o enseñar a niños en el kindergarden. Deseamos que ellas puedan pisar la luna, volar aviones o ser presidente de la nación.

Deseamos que mujeres y hombres, hombres y mujeres, heteros y homos, trans y bis, todos sean libres para expresar su vida sin miedos, respetando sus derechos y enriqueciéndonos con las diferencias.

Sí, lo sé, suena utópico. Pero los grandes cambios empiezan con pequeñas acciones que los hacen posibles.

Este 8 de marzo, celebremos todos.

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