Mi creación

Mi ebook: ¡Secuéstrame!

Siempre me he preguntado qué plan siniestro tiene la vida para colocarnos en ciertos lugares, momentos, frente a ciertas personas. ¿Qué proyectos oscuros y retorcidos nos tiene reservado el destino? Siempre pasa en la vida… una cosa te lleva a la otra. ‘No hay mal que por bien no venga’, dicen algunos, ‘es que eso era para ti’, vociferan otros. Yo agregaría otra frase: ‘fíjate bien en lo que te estás metiendo, luego no hay marcha atrás’… o algo así lo diría.

“¡Secuéstrame!” es mi segunda novela. La empecé a escribir pocos meses después de terminar “A los trece”. La historia me vino a la mente mientras comía un sándwich en la banca de un parque limeño. Frente a mí había una pareja que discutía. Él le pedía que suba a su carro, ella se negaba y cruzaba los brazos, él insistía. De pronto, él la abrazó muy fuerte y la metió al carro mientras le daba un beso en la frente. Ella no puso mucha resistencia, sin embargo siguió con los brazos cruzados y el gesto fruncido. Debió ser un error muy grande el de aquel hombre, ella lucía verdaderamente disgustada.

Dejé de atacar mi sándwich con mordiscos asesinos y me quedé contemplando la escena. Él entró al auto y pude ver que le tomaba la mano y se la besaba. Era un gesto de disculpa, o al menos a mí me lo pareció. Ella seguía firme en su molestia. Ella abrió la ventana y decidió mirar el paisaje e ignorar al conductor. El auto arrancó y pude apenas detectar una ligera sonrisa en los labios de la muchacha mientras miraba el paisaje y el viento despeinaba sus cabellos. Supe que ella ya no estaría molesta. Solo necesitaba que él la suba al carro, se disculpe y se la lleve lejos.

Mi mente empezó a divagar después de presenciar esa escena. Yo llegué a ese parque para aliviar un poco uno de esos pequeños ataques existencialistas que, de vez en cuando, me ocurren y salí de aquel parque con una historia nueva.

El resto son largas horas frente a la computadora, muchas comidas, tazas de café y horas mirando el techo de mi habitación mientras escuchaba algún mantra cantado en YouTube.

Esta novela es especial para mí no solo por la forma en que vino la historia a mí, sino porque me propuse terminarla en poco tiempo para poder contársela a mi madre, decirle que había terminado de escribir mi segunda novela.

Mi madre estaba hospitaliza en ese momento y mi corazón me decía que ella no me acompañaría por mucho tiempo más en este plano físico. Así que quería darle un alivio en sus últimos momentos. Quería que ella sepa que su pequeña hija rara estaba siendo feliz haciendo lo que le gustaba hacer: matar el tiempo imaginando y filosofando mientras mira el techo de su habitación.

Mi madre murió a las pocas semanas y yo autopubliqué esta novela. No está basada en hechos reales. Tampoco expresa cómo me sentía en esos momentos. Solo es un parto prematuro y por cesárea para aliviar el corazón de una buena mujer que se estaba muriendo.

Espero que se animen a leerla… Y si no les gusta, al menos habrán matado el tiempo como yo en algo absurdamente entretenido que no es la TV.

Aquí les dejo el link de ¡Secuéstrame! para que la descargen, y, si se animan, me dejen una reseña, la cual me ayudaría mucho a llegar a más lectores.

¡Siempre cree, crea y comparte!

4 comentarios

  1. ¡Hola!
    Hace un tiempo leí tu libro “A los trece” y me quedé con ganas de hacer una reseña en mi blog. Enhorabuena por el nuevo libro, aunque haya sido creada en medio de una circunstancia tan dolorosa.

    Leeré estos capítulos (a ver si hago una reseña doble con tu otro libro =))

    ¡Saludos!

    Le gusta a 2 personas

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