Reflexiones

Deshojando margaritas

Deshojando margaritas me encontré esta tarde. Me detuve un momento y solté la delicada flor que estaba a punto de mutilar.

¿Quién me creo que soy para extirpar partes de este ser vivo que llora silencioso su sufrimiento?

Me detuve nuevamente en mi pensamiento. Al igual que la flor sufría por mi culpa, yo sufría por ese tonto hombre que creyó que se sentiría mejor con su triste vida mientras mutilaba mis sentimientos.

Perdón querida flor, bella margarita. No volveré a deshagorar mi frustración en tu hermosa existencia.

Me alejo y te dejo existir como la divinidad lo manda. Te amaré mucho más desde la distancia, querida.

Si todo el mal que te hice vino de mi cabeza, ya encontraré una piedra o algún libro que lo arregle.

 

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